Alrededores

 
Plano

 

La solitaria mole rocosa de Urragikoatxa, enclavada en el cordal de los montes de Ugatxa, y su cercano vecino, el monte Illunbe, dividen los valles de Arratia y Dima configurando un sistema montañoso cargado de leyendas sobre brujas y akelarres. Entre ambas cotas, se encuentra el barrio de Lamindao, a donde se accede cómodamente desde Areatza o desde Dima por la carretera que conduce al puerto del mismo nombre. El entorno de montaña es sorprendente, y cuando se circula por la carretera que lleva al puerto y se sube a Lamindao por el barrio de Arostegieta, bien merece la pena echar un vistazo a la panorámica.

 

En Lamindao se aparca junto a la iglesia, aunque antes de llegar a ella, el camino haya que iniciarlo retrocediendo un tramo de la carretera de ascenso desde Dima. Se encuentran flechas direccionales de un PR y pronto se accede a una campa desde la que hay que localizar un sendero diagonal que entre rocas conduce al cordal cimero. En la parte superior, el terreno kárstico se presenta junto a una pista más cómoda que conduce al repetidor de la cima, cercano al cual se ubican el vértice geodésico y el buzón (0h.50’).

 

Una vez en la cumbre aparece majestuoso el monte Gorbea, gigantesco con sus casi mil metros de desnivel de diferencia respecto al modesto Urragikoatxa, y todavía con sus neveros helados en la cara norte en esta época del año. Hacia el sur, el macizo de Legarmendi y Eskuagatx completan la doble vertiente que desde el buzón se divisa, es decir, nada menos que los parques naturales de Gorbeia y Urkiola. Si se prosigue el cordal de Ugatxa, la vista nos llevará al punto culminante, el monte Altungana (765 m.).

 

Tras admirar los pueblos del valle, con Areatza en primer término, y descansar largo rato, descendemos por la misma ruta hasta llegar nuevamente a Lamindao (1h.30’). Se atraviesa la carretera que desciende a Areatza, y al otro lado se da con un sendero PR que precisa la dirección del segundo objetivo del recorrido, el Illunbe. No tardaremos en dar con un viejo calero, bien conservado, vestigio de un oficio ya desaparecido. No se salva casi desnivel hasta llegar minutos después a un repecho que a la izquierda del camino desemboca en un pastizal. Al fondo del mismo se aprecia la zona de la cumbre, poblada por un frondoso encinar.

 

El sendero nos colocará rápidamente en la cumbre (2h.), en la que conviene detenerse para divisar los pueblos de Areatza y Artea desde los altivos peñascos que la integran, que caen en profundos cortados hacia el valle. El encinar cubre gran parte del panorama por lo que no habrá otras opciones para divisar el paisaje. De nuevo se regresará por el mismo camino hasta Lamindao (2h.30’).

 

Aprovechando que la excursión no es larga, puede completarse la jornada con la visita de otras bellezas naturales en las cercanías. Nuestro consejo pasa por descender a la carretera que va al puerto de Dima y sin pasarse el cruce dejar el coche cerca del caserío Zamakola para encontrar al poco tiempo la cueva de Baltzola, el puente natural de Gentil zubi y el curioso túnel de Abaro. Un buen mapa de carreteras y de la zona es necesario para no saltarse esta desviación de la carretera BI-3453 y sobre todo, es aconsejable llevar una linterna para la cueva, que aunque corta carece de buena visibilidad.

 

Cimas

Urragikoatxa (588 m.). Illunbe (447 m.).