Historia

Areatza fue fundado en 1338 por el Señor de Bizkaia, don Juan Núñez de Lara, en un lugar despoblado al que bautizó con el nombre de Villa de Haro, en homenaje a la familia de su mujer, doña María Díaz de Haro.

Goikokale La nueva villa tenía como propósito afianzar una nueva ruta comercial que uniese la ciudad de Vitoria–Gasteiz con los puertos del Cantábrico a través del paso de montaña de Barazar, pero nunca llegó a alcanzar un gran desarrollo urbano. La villa disponía tan sólo de dos calles, Bekokalea y Goikokalea, dispuestas en paralelo al curso del río Arratia y de un puente, el de Zubizarra, que permitía vadear sus aguas a las recuas de arrieros cargadas de lana que descendían de la meseta. Tenía además un pequeño cerco de murallas que defendía a la población y que permitió contener su crecimiento durante la Edad Media.

A principios del siglo XVI el casco urbano comenzó a crecer más allá de la puerta sur de la muralla, a lo largo del camino que conducía a Vitoria, junto al que surgieron dos filas de casas adosadas que formaron un arrabal: la actual calle Errukiñe. Fue una expansión modesta, ya que la ciudad no gozaba de muchos recursos. Vivían entonces en ella un centenar de familias de artesanos y pequeños comerciantes, y las principales actividades productivas eran la de fabricar astas para lanzas y picas, y labrar herraje para las cabalgaduras que atravesaban el valle. Sin embargo, uno de cada cinco vecinos se declaraba simple y llanamente “pobre”.

Niños de Areatza En este ambiente se construyó una nueva casa justo en el arranque del arrabal de Errukiñe, en el actual número 2, que supuso una gran novedad en el panorama de las viviendas urbanas de Areatza, e incluso del resto de Bizkaia. Con su fachada principal alineada con la calzada y sus caras laterales emparedadas entre medianeras, la casa seguía el modelo tradicional medieval de construcciones estrechas, altas y profundas, con apenas ocho metros de frente y el doble de profundidad. La estructura era de postes de roble enterizos, alineados en tres filas y levantados sobre poyos de piedra para aislarlos del suelo, y el desarrollo vertical incluía planta baja, primera y un camarote superior. En la planta baja, que hoy está muy transformada, se abrían una puerta de acceso al zaguán y una ancha ventana que iluminaba la tienda o taller situado en el interior. En la primera planta estaba situada la vivienda, con una sala en la zona delantera, alcobas en el interior y la cocina y retrete situados en la cara trasera, con luz procedente del callejón zaguero. La planta superior estaba abalconada sobre la calle y se utilizaba simultáneamente como desván,secadero, almacén y dormitorio ocasional de criados o aprendices.

Tranvía Esta es una de las pocas casas urbanas antiguas que se han conservado en la región y, aunque se sabe con certeza que su estructura arquitectónica era similar a la mayoría de sus congéneres, lo que resulta inhabitual es la decoración de la fachada de esta vivienda.

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